Slideshow image

La psicología y la consejería profesional secular proveen “ayuda” para este problema basada en el humanismo. Lamentablemente muchas iglesias y ministerios han caído en el error de usar los principios humanistas, en vez de la Palabra de Dios, en su trabajo de consejería y discipulado. Esto tiene que cambiar. 

Está claro que algunos principios de la consejería en general son beneficiosos, pero a menos que en humildad y sumisión a Dios le pidamos ser guiados por él, caeremos fácilmente en las trampas de la psicología y la psicoterapia secular. 

En la Palabra de Dios encontramos los únicos principios que Dios aprueba y que dan buenos resultados, por ejemplo, para prevenir la infidelidad conyugal. Estos principios son válidos para ambos sexos, y en la práctica, son los siguientes:

  • Una entrega completa a Cristo y una sumisión constante a Su señorío.
  • Transparencia (Santiago 5.16) “Confesar” es mucho más que solo desahogarse.
  • Repórtese. Una persona “independiente” es una presa fácil para el enemigo.
  • Solucionar problemas con su cónyuge. No busque la solución en otras personas.
  • Prestar atención a los síntomas de infidelidad. Nadie está exento de caer. 
  • Hablar claramente de la fidelidad matrimonial. Entiéndala, adóptela, búsquela.
  • Instruirse cada vez más en asuntos matrimoniales. Los encuentra en la Biblia. 

CÓMO SER SANADOS LUEGO DE UNA INFIDELIDAD

Si usted ha caído en infidelidad, aquí van algunas ayudas para sanar su matrimonio. No necesitamos desarrollar estos puntos, pues son muy claros y muy prácticos:

Reconozca que cayó en el pecado del adulterio.

Pídale perdón a Dios.

Pídale perdón a su cónyuge.

Pídale perdón a otras personas que ha afectado. 

Acepte y reciba el perdón de Dios.

Comience el proceso de restauración y sanidad personal, y de su matrimonio.

Permanezca “reportándose” a un varón de confianza.

Busque ayuda de su pastor.

Ayude a otros cuando usted sea restaurado.

Tenga paciencia con su cónyuge y no exija que crea en usted sin condiciones.