Slideshow image

 

“El que confía en su propio corazón es necio; mas el que camina en sabiduría será librado” Proverbios 28:26

 

Hoy en día se ha hecho popular la frase: “Escucha lo que dice tu corazón”, o hazle caso a tu instinto. ¡Qué burla enorme se esconde en tan pocas palabras! Es una burla a Dios, como el Creador y Soberano de todas las cosas. “Escucha tu corazón” es otra manera de decir: no escuches a Dios, y, en cambio, escucha lo que digan tus sentimientos, o tu forma de pensar. Esta es la mentira original con la que Satanás engañó a la primera mujer. 

Escuchar al corazón es confiar en uno mismo. El versículo del libro de Proverbios habla de uno que se cree autosuficiente, que sigue las sugerencias no entrenadas de la mente, o confía en sus propios recursos mentales. Es terriblemente arrogante no aceptar el consejo Dios revelado en las Sagradas Escrituras, y confiar únicamente en la inteligencia propia, o en los sentimientos, pues quien lo hace, pretende saber más que el Creador. 

La Biblia dice: “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” (Jeremías 17:5-9).

¿Escuchar al corazón? ¿Prestar atención a lo que sentimos? ¿Confiar en uno mismo, o en otra persona como fuente de sabiduría y guía en la vida, en vez de confiar en Dios? Nosotros somos mera carne y sangre y el corazón es mentiroso. Nuestros sentimientos y emociones cambian como el clima de Colorado. Nuestros pensamientos acerca de algo, o de alguien, son inestables. No podemos confiar ni siquiera en nuestro instinto, ni en el de otros. 

La Biblia dice que hay perversidad dentro nuestro, ¡y cómo aflora si no estamos llenos del Espíritu Santo! Este texto de Proverbios califica de necio a la persona que confía en sí misma, y los necios solo pueden hacer necedades. Los insensatos solo pueden hacer tonterías. Por el contrario, escuchar a Dios y confiar en él es una decisión sabia y beneficiosa. 

“Caminar en sabiduría” significa vivir la vida de acuerdo con la habilidad adquirida en el conocimiento transmitido por la sabiduría de Dios en su Palabra.  El libro de Proverbios presenta la sabiduría de arriba, no el ingenio y la sabiduría indisciplinados, desinformados, y pervertidos de abajo, de nuestra mente.

“El que camina en sabiduría será librado” (Lit.“escapará”). En este contexto, significa “escapar de los problemas”: sabrá cómo enfrentar los problemas que suceden a todos. Pero el que confía en sí mismo, no tiene la sabiduría necesaria para enfrentar la vida.  El que confía en sí mismo, es como aquel que edifica su vida sobre la arena 

Mateo 7:24-27 dice:

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina”.

Tarde o temprano, es grande la ruina de la persona que confía en sí misma, pues sus sentimientos, sus emociones y sus pensamientos son como la arena del mar. Sin embargo, grande es la bendición de la persona que confía en el Señor, obedeciendo la voz de su Palabra.

¿Debemos escuchar al corazón? ¡No! Debemos escuchar la voz de Dios.

Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos” (Proverbios 3:5-8)