¿Qué significa “creer”? ¿Qué hace que una persona crea en Cristo y otra persona no crea en Él? ¿Qué ocurre en el corazón de uno, que no ocurre en el corazón del otro? :a Biblia dice que Dios amó “al tanto al mundo”, sin embargo, opuesto a lo que dicen los universalistas, Dios no salva a todos, sino sólo a los que creen en Su Hijo, porque reconocen que necesitan ser salvos por medio de Él.
El hombre que cree reconoce su situación ante Dios. Pensemos en esto: Dios no está obligado a salvar a nadie. La Palabra de Dios declara que “no hay justo ni aun uno”“Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.” (Romanos 3:10,11). No obstante, el amor es una decisión y Dios decidió amar. Dios es amor.
Cuando una persona llega a creer en Cristo, esto ocurre porque responde a la convicción del Dios el Espíritu Santo, quien lo convence acerca de su situación delante de él. Luego, la persona también responde a la convicción que Dios le da en cuanto a la única manera de ser salvo. Esto es lo que significa ser encontrado por Dios, quien tomó la iniciativa de buscar al hombre para que no se pierda. La Biblia dice que el que cree no es condenado: “No hay condenación para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1). El hombre que cree en el Señor Jesucristo no es condenado porque camina en la Luz, es decir, está en el Señor. El que cree ha reconocido su necesidad de ser salvo por medio del Único que puede salvarle: Jesucristo. El que cree “viene a la luz para que sus obras sean expuestas…” esto significa que el hombre es consciente que Dios el Espíritu Santo vive en él, y es quien produce el carácter de esas obras, es decir, el poder venir a la Luz y practicar la verdad y vivir en ella. Tales obras “son hechas en Dios” gracias a la nueva naturaleza que ha recibido como hijo de Dios, y no debido a sus esfuerzos personales.
En cambio el hombre que no cree, reconoce su situación pero decide no creer. Creer no es sólo una actividad intelectual, sino un acto de la voluntad; creer es una decisión. Creer es la decisión de dejar una cosa para obtener la otra; es la decisión de renunciar a la naturaleza pecaminosa que todos recibimos desde el nacimiento, y aceptar la nueva naturaleza que sólo Dios nos da por medio de recibir Su amor, demostrado en el gran sacrificio de Su Hijo, el Señor Jesucristo, quien fue a la cruz en nuestro lugar para pagar el precio de nuestro rescate y librarnos de la perdición. La persona que no cree esto decide no creer. “El que rehusa creer” no basa tal decisión en la ignorancia, porque el amor conque Dios le ama no necesita información científica para ser entendido y recibido, sino sólo “un corazón contrito y humillado”, como dice el Salmo 5:17 “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.”.
Como vemos, la única manera de recibir el amor de Dios, es tener un corazón que se aflige por ser pecador, y que con toda humildad reconoce que no puede hacer nada por sí mismo para cambiar su vida y su destino. El que no cree, debe entender qué significa estar condenado, o de lo contrario no podrá creer de qué, o por qué, necesita ser salvo.“El que no cree ya ha sido condenado porque no ha creído”. Siendo que creer es andar en Cristo y no sólo aceptar su existencia, el que cree en Cristo no es condenado porque ha renunciado a obedecer a su perversión natural, para, en cambio, depositar su fe en el Señor Jesucristo, pero el que rechaza creer escoge andar en la oscuridad por decisión propia, escoge la condenación, pues no hay un término medio.
¿Qué es la condenación? “Es la sentencia que dice que “la luz vino al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz porque sus obras eran malas”. Quienes rechazan al Señor Jesús, lo hacen sabiendo que están rechazando a Dios mismo. No lo rechazan por falta de pruebas acerca del amor de Jesús por ellos. El texto de Juan capítulo 3 no dice que lo hicieron por falta de información, o por falta de comprobación, o por falta de señales y milagros como prueba de la naturaleza divina del Señor Jesús. Tampoco lo hacen por falta de inteligencia. Quienes rechazan a Cristo, de acuerdo a lo que nos enseña Dios por medio de este texto, lo rechazan porque prefieren sus pecados; porque aman sus vidas pecaminosas y aman lo que creen que es libertad, y entonces ponen toda clase de excusas para rechazar a Cristo. Sin embargo, ninguna excusa es válida delante del que declaró: “el que no cree ya ha sido condenado porque no ha creído…” La persona que usa los errores de otros como excusa para rechazar a Cristo, acusa a Dios, porque quien se excusa a sí mismo, acusa a otro, pero hacerlo no le libra de ser sentenciado por la verdad. La luz (la verdad) revela lo que se oculta en la oscuridad (el pecado) y no existe otra alternativa. “Y esta es la condenación”, dijo Jesús. No es una sentencia arbitraria, sino la elaboración de una ley moral”. La luz ha llegado. Jesús es la luz del mundo. “Los hombres armaron oscuridad” (Job 24:13 “Ellos son los que, rebeldes a la luz, nunca conocieron sus caminos, ni estuvieron en sus veredas”). Esta es una oscuridad moral y espiritual. Jesús es la única luz moral y espiritual del mundo como Él mismo lo declaró a sus enemigos. La condenación existe a causa de estar destituido de la gloria de Dios, y esto ocurre debido a haber recibido la naturaleza pecaminosa. La condenación es un estado futuro y también un estado presente de esclavitud del enemigo y del pecado. El perdido tiene la capacidad de sentir su estado de condenación aunque lo niegue: La falta de paz en su vida; la falta de significado y propósito; la necesidad constante de llenar su tiempo y sus esfuerzos con cosas y personas que le hagan sentir feliz. Estas son manifestaciones externas, son “síntomas” de la ansiedad que produce el estado espiritual de condenación, aun si la persona no es consciente de ello.
En el mundo de la medicina, se llaman “síntomas” a las alteraciones de la salud que manifiestan un problema interno. Gracias a los síntomas decidimos hacer algo para ser sanados. En lo que concierne al amor de Dios, gracias a las manifestaciones externas de la condenación mencionadas (los “síntomas”), muchos hemos decidido hacer lo único que podíamos hacer para ser salvos, es decir, creímos en Cristo Jesús. Pero otros, aun reconociendo los síntomas de su condenación, deciden por la pena de muerte cuando buscan otros medios de salvación. El hombre busca otros “métodos de salvación” y otros “salvadores” pero nada ni nadie puede salvarle, excepto Cristo Jesús. El que cree, ya es salvo de la condenación. ¿Es usted salvo? ¿Quiere serlo hoy?