Los que se están ahogando, a menudo luchan en contra de sus rescatadores debido a la histeria del momento aterrador. Lo mismo es verdad a menudo de los que se están ahogando espiritualmente porque su fe ha naufragado.
Se dice de un joven que se apartó de la iglesia, pero finalmente fue traído de regreso a los caminos del Señor, con la ayuda de un amigo que lo quería de verdad. “Cuando hubo completo arrepentimiento y restauración (dice quien escribe el relato), le pregunté a este creyente cómo se sentía al estar alejado de Dios. El joven comentó que se sentía como estando en alta mar, en aguas profundas, en graves problemas, y todos sus amigos estaban en la orilla gritándole acusaciones acerca de la justicia y el mal. “Pero hubo un hermano creyente, (dijo el joven), que se echó a nadar para rescatarme y no me soltó. Luché contra él, pero él hizo a un lado mi lucha, me agarró, me puso un chaleco salvavidas, y me llevó a la orilla. Por la gracia de Dios, él fue la razón por la cual fui restaurado. Nunca me soltó.”
Según el diccionario: “Rescatar es liberar de un gran peligro”. Podríamos decir que “rescatar” es una misión especial que requiere instrucciones detalladas y bien pensadas. Pensemos, por ejemplo, en las patrullas de rescate, las cuales siguen las instrucciones de sus líderes hasta el más mínimo detalle, y esa es la razón por la cual son muy efectivos en salvar de la muerte a mucha gente.
La Biblia cuenta de un hombre que fue usado por Dios para rescatar a su familia, y gracias a la misericordia de Dios, preservó a la humanidad.
El Señor llamó a Noé a una misión especial
Noé creyó y dependió de Dios en lo que concierne al diluvio. Noé comprendió la gravedad del castigo, y las razones de la decisión final de Dios. El Señor le dio la orden de edificar un barco, y Noé creyó aún sin ver señales visibles que anunciaran el diluvio. Sin embargo, seguía detalladamente todas las instrucciones divinas. Esta es la manera en que nosotros debemos responder cuando Dios nos da una orden.
Noé provee un modelo excelente para nuestra tarea de buscar a “las ovejas desamparadas y dispersas que no tienen pastor”. Dios nos dio una misión especial como miembros de Su iglesia y es hacer discípulos. No sabemos cuándo llegará el final, pero debemos anunciar a todos que el final se acerca, y que solamente han de ser salvos aquellos que verdaderamente están en Cristo.
Noé construyó el arca siguiendo las instrucciones de Dios
Según la organización “Answers in Genesis”, el diluvio mundial tuvo lugar hace 4.350 años. Las dimensiones del Arca de Noé se describen en la Biblia en términos de codos: 300 codos de largo, 50 codos de ancho y 30 codos de alto. Cuando se convierten a pies, estas medidas son aproximadamente 450 pies de largo, 75 pies de ancho y 45 pies de alto. (Medidas métricas: 155 metros de longitud, 26 metros de anchura y 16 metros de altura. (Aproximadamente 2/3 de la medida del Titanic).
Noé tuvo que creer en el método de salvación que Dios usaría para la misión, y construir el arca obedeciendo las instrucciones del Señor. Si Noé hubiera construido el arca a su manera, seguramente el arca se habría hundido. Noé recibió las instrucciones de Dios y las respetó detalladamente. Noé no agregó, no quitó, ni cambió las instrucciones según le pareció, o como “lo sintió” hacer.
Noé no se desanimó mientras seguía las instrucciones de Dios
Creer en Dios y en la misión que Dios le dio, ayudó a a Noé a soportar el largo tiempo que tomó construir la enorme arca (la Biblia no lo especifica). El duro trabajo, los costos para él y su familia, la apatía de la gente, nada ni nadie desanimó al siervo de Dios.
El Señor Jesucristo dijo: “Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:37-39).
Los contemporáneos de Noé no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrasó a todos. Así será también la segunda venida de Cristo. De modo que no podemos desanimarnos, aun si no vemos resultados inmediatos en la gente.
Noé obedeció también las instrucciones finales
“Entonces habló Dios a Noé, diciendo: Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo. Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra. Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él. Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra según sus especies, salieron del arca’.
Nuestra responsabilidad es continuar obedeciendo a Dios hasta el final. Los versículos de 6:22 y 7:5 son la clave. La obediencia de Noé fue posible debido a su temor reverente de Dios. Hebreos 11:7 dice: “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe”. La obediencia de Noé salvó su vida, su casa, y preservó la raza humana. Noé fue un hombre completamente rendido a la voluntad de Dios. ¿Y usted?