En la segunda carta del apóstol Pablo al pastor Timoteo, encontramos una frase que bien podría ser el título de una noticia de actualidad. La frase es: “Tiempos Peligrosos” y se encuentra en 2 Timoteo 3:1-9
Los “tiempos peligrosos” son tiempos en los que es difícil saber cómo enfrentar los peligros, tanto espirituales como temporales; son momentos en que un cristiano tiene que vivir bajo una constante sensación de obstáculo y dificultad, de una manera u otra, debido al aumento de la maldad, y, particularmente, de la maldad de las falsas doctrinas, las cuales dividen la mente, las familias, y las iglesias.
Pablo habla cerca de hombres que profesaban ser cristianos. Estos hombres eran, (y hoy también, son), personas rebeldes que practican lo opuesto a lo que se aprende en un hogar cristiano y en la iglesia. Se trata de hombres “calumniadores”, y esta es la palabra “diablos”, en el idioma original. Los falsos maestros son calumniadores porque acusan a los hermanos que predican la sana doctrina de la Biblia. Los falsos creyentes no tienen autocontrol. El apóstol Pablo dice que estos falsos creyentes eran peores que los infieles (1a Timoteo 5:8).
Otra característica horrible de los falsos creyentes, es que son: “amadores de los deleites más que de Dios”. Tanto esos falsos creyentes, como los falsos maestros, son amantes del placer, ya sea físico, material o emocional. Pablo anuncia que tales hombres “tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella”. Esto significa que su vida, sus actos y sus palabras, demuestran que no son hombres cristianos. La orden para todos nosotros es: “A estos evita”.
En 2a Tesalonicenses 2:1-6, Dios llama a los falsos creyentes: “apóstatas”. Amado varón: lo opuesto a la perseverancia de los creyentes es la apostasía, ya que los apóstatas demuestran que nunca fueron verdaderos cristianos. Estos abundarán cada vez más hasta que regrese el Señor.
¿Y qué podemos decir de quienes siguen a los falsos maestros, y a sus falsas doctrinas”. En la carta de Pablo a Timoteo él menciona a las “Mujercillas cargadas de concupiscencias” y eso se refiere a mujeres confundidas y desordenadas en su vida, cuyas actitudes resultan en una multitud de pecados. La expresión: “mujercillas” no tiene que ver con jovencitas, o señoritas, sino que se aplica a las mujeres más fácilmente engañadas que el hombre. “Mujercillas, en el texto, son "mujeres tontas”, porque éstas son presas fáciles para los falsos maestros que les prometen “diversos deseos” si ellas los siguen. “Diversos deseos” no se refiere, solamente, al deseo sexual desordenado, sino también a la pasión por el cambio en la doctrina y en las formas. Les Los falsos maestros les ofrecen “libertad” de lo que ellos llaman “legalismo”. Ciertos documentos posteriores a la epístola a Timoteo, dicen que estas eran las mujeres empleadas por los gnósticos como sus instrumentos para difundir sus herejías abominables. El texto incluye la palabra “lujurias”, lo cual significa todo tipo de deseos carnales y egoístas. Estas mujeres estaban tan centradas en sí mismas, que sin saberlo, eran una presa fácil para los falsos maestros. Pablo dice: “estas siempre están aprendiendo” (alguna novedad para satisfacer sus propias ideas y fantasías, desde la mera curiosidad y la inestabilidad, hasta el menosprecio de las viejas verdades.
Para ilustrar su punto, el apóstol Pablo menciona la historia de “Janes y Jambres”, dos magos egipcios que resistieron a Moisés. “Resistieron” es la misma palabra que se usa para Elimas el mago en el libro Hechos 13:8, como también en otros lugares. Esos fueron hombres “corruptos en mente” en el sentido de ser completamente destruidos en un sentido moral. “Su insensatez (“demencia”) será manifiesta a todos”, dice Pablo. Esto animó a los creyentes de su época, como también a nosotros, porque dice que, al final, se les impedirá para siempre seducir a otros. Las herejías no prevalecerán contra la verdad.
La Biblia enseña que las cosas empeorarán cada vez más (y esto no es fatalismo). Todo se dirige hacia la ira de Dios que presenta el Apocalipsis, y luego nuestro Señor regresará para establecer su reino claramente. Debemos orar: “Venga tu reino, sea hecha tu voluntad en la tierra como en el cielo” (Mateo 6). Debemos permanecer firmes en la sana doctrina (Tito 2:1 “Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina”), y estar bien aferrados al Señor Jesucristo en estos “tiempos peligrosos”. Amado varón, cuida tu relación con Dios y protege a tu familia del ataque de las falsas doctrinas.