La frustración con la iglesia es un sentimiento de tristeza, decepción y desilusión debido a diversos factores. La frustración puede ser justificada o injustificada. Debemos entender que en una iglesia hay de todo tipo de personas, creyentes y no creyentes, y esto ocurrirá hasta que regrese el Señor Jesucristo. Tenemos que ser pacientes y firmes (Lea: Mateo 13:24-30 y Tito 3:8-11).
Si alguna vez experimentamos frustración con una iglesia, eso nos crea desconfianza y sospecha acerca de otras iglesias. La frustración se entiende, pero no es justo medir a todas las iglesias con la misma vara. Recuerde lo que dijo el Señor en Mateo 7:1-5 (Léalo).
Como digo siempre: “No le haga pagar a una iglesia por los pecados de su iglesia anterior”. Si usted está ahora en una iglesia sana, Dios lo envió allí para sanarlo, para edificarlo y para usarlo en la obra. Deje atrás el pasado y extiéndase hacia adelante, pues haciendo esto crecerá. Si usted ve un problema, no sea parte del problema, sino de la solución. Parafraseando al ex-presidente J.F.Kennedy: “No pregunte qué puede hacer su iglesia por usted, sino qué puede hacer usted por su iglesia.” (El ex-presidente usó la palabra “país”, yo lo estoy adaptando a nuestro tema).
Tipos de frustraciones con la iglesia:
Hay frustraciones que se deben a las falsas doctrinas, a los escándalos de inmoralidad, a los desórdenes en el servicio, a la mala administración, a la manipulación espiritual y emocional, y a cosas semejantes, justifican la decisión de salir de allí y luego buscar una iglesia sana.
No obstante, sepa que también hay iglesias que yerran debido a la falta de estudio de la Biblia y de una buena interpretación. Este error no es justificable delante de Dios, pero si una iglesia con esas reconoce su error y se arrepiente, entonces tiene posibilidades de cambiar y llegar a ser una iglesia sana.
Por otro lado, existen frustraciones injustificadas o egoístas, como por ejemplo, cuando la iglesia no hace las cosas “a nuestro gusto”; o cuando padecemos de “ilusión de perfección”, o cuando tenemos una “agenda secreta” y ambicionamos una posición de liderazgo, o deseamos “lucirnos” por medio de una participación en el servicio y no nos dan una “oportunidad”.
Debemos entender que las frustraciones injustificadas son una trampa diabólica, y por lo tanto, caer en ellas, es pecado. Este tipo de frustraciones deben ser confesadas delante del Señor, con un sincero arrepentimiento y una súplica por Su perdón.
Cómo vencer la frustración con una iglesia. ¿Qué dice Dios en Su Palabra?
Lea los siguientes textos bíblicos:
Isaías 26:3 - Dios dice que debemos cuidar la paz que nos dio
Lucas 10:38-42 - Dios dice que poner nuestra atención en Él es lo mejor
Salmo 46:10 - Dios dice que estemos quietos porque Él tiene el control de todo
De modo que, varón amigo, si se ha sentido frustrado con alguna iglesia, Dios quiere guiarle a buscar una iglesia sana. ¿Cómo sabrá si una iglesia es sana? Aquí van algunos consejos prácticos:
Escuche la predicación y la enseñanza a la luz de la Palabra de Dios, como lo hacía la iglesia en Berea (Hechos 17:10,11).
Observe si la enseñanza está enfocada en el mejoramiento humano, en el triunfo personal y en las falsas promesas de prosperidad material, en vez de estar enfocada en la persona y en la obra del Señor Jesucristo.
Observe si se predica y enseña toda la Biblia, o sólo las partes más agradables al oído.
Observe, además, si la iglesia está bien organizada y si se mantiene el orden y la reverencia en los servicios. Recuerde que la libertad en el Espíritu Santo no puede contradecir su carácter como un Dios de orden.